Seres extraños asoman por mi ventana – Cuentos de terror

Seres extraños se asoman por mi ventana – Cuentos de terror

Pedro Martínez era un hombre bastante peculiar, ya que siempre se había caracterizado por ser introvertido y por evitar en la medida de lo posible su relación con los demás. Esta forma de ser, le empujó a buscar un lugar apartado en el que refugiarse para sentirse mejor, pero no sabía que su decisión iba a ser mucho más determinante en su vida de lo que podía imaginar debido a los seres extraños que entrarían a formar parte de ella.

Seres extraños que se asoman por mi ventana - Cuentos de terror

Un cambio de vida a mejor

Lo cierto es que, desde hace ya bastantes años, Pedro tenía claro que quería buscar un estilo de vida que fuese más con él.

Finalmente tomó la decisión de cambiar de rumbo las cosas, y para ello se desplazó a una zona muy tranquila y apartada, donde el pueblo más cercano se encontraba a varios kilómetros de distancia.

Aunque es cierto que la mayor parte de personas no se sentirían a gusto viviendo en un entorno así, para Pedro era el comienzo de algo maravilloso, de una nueva vida en la que disfrutaría de la soledad que siempre había buscado, y donde se mimetizaría mucho más con el medioambiente trabajando la tierra y algunos animales que decidió incluir en su pequeña granja.

Fueron pasando los meses y después los años, y poco a poco, pero consiguió que ese entorno que en un primer momento parecía muy hostil, se convirtiese en un lugar perfecto para vivir.

Tan sólo disponía de una pequeña cabaña de madera, pero estaba muy bien acondicionada y sentía que realmente había conseguido encontrar el lugar perfecto para borrar de su mente todos los miedos y las molestias que había padecido hasta ahora.

Las oscuras y tenebrosas noches te abrazan

Fue a principios del cuarto noviembre que estuvo viviendo en este lugar cuando empezó a sentir que había algo extraño en el entorno.

A lo largo de todo este tiempo, había conseguido conocer a la perfección toda la zona, sus recursos y todos los elementos que la conformaban, pero evidentemente estamos hablando de un lugar apartado donde el hombre apenas se ha dejado ver, por lo que son muchos los secretos que puede guardar incluso a personas como Pedro a las que les gusta andar y reconocer todo el entorno.

Seres extraños que se asoman por mi ventana - Cuentos de terror

De hecho, a lo largo del día parecía que todo era normal, pero cuando llegaba la noche, empezaba a sentir que había algo diferente que le resultaba bastante incómodo y sobre todo tenebroso.

Una de las cosas que más le empezó a llamar la atención era la sensación de que había ruidos en el exterior a los que no estaba acostumbrado.

A menudo, los animales se excitaban, y aunque en un primer momento pensaba que esto se debía a la presencia de depredadores, poco a poco se empezó a dar cuenta de que nunca había sido un problema tan continuo, por lo que empezó a asomarse por la ventana con el objetivo de ver si había algún animal que permaneciese en la zona durante la noche.

Sin embargo, por mucho que se esforzó, nunca llegó a ver nada, pero no podía evitar esa sensación de que alguien lo observaba desde el exterior, y que pese a que él mirase a través de las ventanas, esa cosa tenía la capacidad incluso de ver a través de las paredes.

Creo que esta vez sí que he visto a los seres extraños

Fue una noche, dos semanas después de que empezasen estos ruidos, cuando se asomó por enésima vez a una de las ventanas que daban a la parte de delante de su casa, donde tenía un pequeño porche de madera con numerosas plantas, unas mesas y sillas y una tumbona para pasar las tardes, cuando de repente le dio la sensación de que algo se movía.

En un primer momento creyó ver un lobo o un perro salvaje, pero los movimientos eran demasiado extraños, y su velocidad y el modo en que se movía de un lado a otro no correspondía ni a este tipo de animal ni a ningún otro que hubiese conocido nunca.

Esta visión apenas duró unos minutos y desaparece por completo, pero en su cerebro quedó grabada esa imagen blanca con ese toque semitransparente que hacía que fuese realmente complicado poder verlo con claridad, pese a que el tiempo era claro y no había ese día niebla ni nada que pudiese molestar a la visión.

Ahora estoy convencido, pero no sé qué hacer

Pasaron varias noches sin que pudiese ver nada de nuevo, y con mayor o menor intensidad, seguía oyendo y notando las sensaciones de las semanas anteriores.

Hacía ya tanto tiempo que todo había empezado, que llegó un momento en el que empezó a acostumbrarse, de manera que lo fue ignorando ya que tampoco estaba generando ningún tipo de problema ni a él, ni a sus cosechas ni a sus animales.

Pero una noche decidió quedarse a dormir en el salón, ya que estaba viendo una película en la tele que le gustaba, y debido al frío que estaba empezando a ser bastante fuerte, le resultaba más cómodo aprovechar el calor de la chimenea de leña y permanecer tapado con su manta, acostado en el sofá y con una sensación muy agradable de confort.

Se encontraba ya casi dormido, pero de repente algo le hizo entreabrir los ojos, y miró directamente a la ventana que había junto a la puerta de entrada, cuando pudo ver con claridad la forma de uno de esos seres extraños que estaba asomado y era evidente que lo estaba mirando de forma directa a la cara.

Aunque en el interior estaba todo oscuro, él sabía que ese ser tenía la capacidad de verlo todo con claridad y bien iluminado, lo cual hizo que se le pusiese la piel de gallina y sintiese un fuerte pánico que le hizo permanecer inmóvil durante un buen rato.

Al final consiguió hacerse fuerte y agarró el hacha para dirigirse hacia la ventana, pero el ser extraño permaneció impasible y tan sólo giraba su cabeza para seguir los pasos de Pedro, pero nada más.

En un primer momento, el hombre pensó que lo suyo era salir para infundir miedo a aquella cosa, seguramente extraterrestre o venida del infierno, que cada vez estaba acosándolo más, ya que prefería morir a seguir sufriendo esta sensación.

Pero pronto se dio cuenta de que era mejor permanecer dentro y esperar a que llegase la luz del día, y ya entonces tomaría una decisión de si permanecer en la casa o directamente huir a otro lugar.

Seres extraños que se asoman por mi ventana - Cuentos de terror

Ya no amanece, y no puedo escapar

Las horas pasaban, lentamente pero pasaban, y por mucho que lo hacían, el sol no llegaba.

Pero sabía que esto se debía a su miedo, su situación de pánico, e incluso llegó a pensar en varias ocasiones que quizás estuviese soñando.

Sin embargo, se hicieron las nueve de la mañana, las 10, las 11, llegó mediodía y finalmente la tarde, y en ningún momento volvió de nuevo a lucir el sol en los alrededores de la cabaña.

Por otra parte, la sensación se iba intensificando, y conforme iba pasando el tiempo, cada vez eran más las cabezas que iba viendo que asomaban por la ventana.

Dos cabezas, tres, cinco… Hasta que llegó un momento en el que absolutamente todas las ventanas de la casa estaban ocupadas por esos extraños seres que habían decidido invadir lo que hasta entonces se había convertido en un lugar sagrado para nuestro protagonista.

Pero no pasaban de ahí, aunque Pedro tenía claro que si estos seres extraños hubiesen querido entrar, lo habían hecho sin ningún tipo de dificultad, pero permanecían impasibles en la ventana observando el modo en que se envolvía cada vez más loco.

Eran ya las seis de la tarde cuando no pudo soportar más, y salió corriendo para intentar escapar, pero en el momento en el que atravesó la puerta, se dio cuenta de que ya no se encontraba en el lugar donde había construido su pequeña casa de madera, sino que todo lo que había a su alrededor era considerablemente extraño, vacío, como si viviese flotando en una ilusión, y que había sido llevado allí de alguna manera por aquellos seres extraños que había visto.

Fue entonces cuando el sol comenzó a salir de nuevo como si no hubiese pasado nada en la granja, pero ya no volvería a ser visitada por su dueño.

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