El canto de las hadas – Leyendas urbanas

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En lo más profundo de un antiguo bosque, se esconde una leyenda urbana fascinante: el Canto de las Hadas. Se dice que en las noches de luna llena, el bosque se llena de melodías mágicas y susurros encantados que solo unos pocos afortunados han tenido el privilegio de escuchar. Los habitantes de los alrededores han pasado generaciones escuchando estas historias de seres sobrenaturales, y aunque algunos dudan de su existencia, la curiosidad y el deseo de presenciar este canto místico perduran en los corazones de aquellos que se aventuran en el bosque.

El canto de las hadas - Leyendas urbanas

El encuentro inesperado

La leyenda comienza con la historia de un joven llamado Tomás, quien siempre había sentido una conexión especial con la naturaleza y creía en la existencia de seres mágicos que habitaban en los bosques. Un día, mientras exploraba el bosque cercano a su hogar, se adentró más allá de los senderos conocidos y se encontró en un rincón remoto y misterioso.

Allí, en medio de un claro, se encontró con una luz brillante y destellos de colores deslumbrantes que danzaban a su alrededor. Aunque asustado, Tomás no pudo apartar la mirada de la maravilla que se desarrollaba ante sus ojos. Fue entonces cuando escuchó por primera vez el canto suave y melodioso que llenó el aire.

El hechizo de las hadas

El canto era una melodía mágica que evocaba emociones inimaginables. Tomás se sintió atraído por su belleza y la sensación de calma y armonía que emanaba. Sin darse cuenta, fue acercándose al origen del canto hasta que se encontró con unas pequeñas figuras luminosas y delicadas: las hadas.

Las hadas bailaban en círculos, llevando sus alas brillantes y esparciendo polvo de estrellas que llenaba el aire con un aroma dulce y embriagador. Cada uno de sus movimientos estaba en perfecta armonía con la melodía que cantaban, creando una danza mágica que hipnotizó a Tomás.

Las hadas parecían felices de su presencia y lo invitaron a unirse a su danza. Sin pensarlo dos veces, Tomás se sumó a la danza de las hadas y sintió cómo la magia del bosque lo envolvía por completo.

Un secreto compartido

Las hadas bailaron con Tomás hasta que la luna comenzó a desvanecerse y los primeros rayos del sol asomaron en el horizonte. Antes de despedirse, una de las hadas se acercó a él y le susurró al oído: «Nuestro canto solo es escuchado por aquellos que tienen el corazón puro y una conexión especial con la naturaleza. Nos complace haberte tenido aquí y te esperaremos cada luna llena si deseas volver».

Tomás asintió con gratitud, sabiendo que había sido testigo de un momento único y especial. A medida que las hadas se desvanecían en la luz del amanecer, él regresó a su hogar con el corazón lleno de alegría y asombro.

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